domingo, 27 de diciembre de 2015

Consuelos de a dos euros para coleccionistas chiquitos

Labrarse un futuro como coleccionista no sólo está al alcance de Agapito Cientos de Flanes y sus gentes:

Si hoy (¡ahora!) no puedes permitirte la planchágina de Tintín que todo empleado de ultrabanca  busca lucir en el techo de su dormitorio, o un desastre original de tu dibujante favorito, al menos deberías ser capaz de conformarte buscando esas primeras obras que seguro provocarán el rebuzno interior de deseo entre tus vecinos y amigos de blog cuando escanees las bisoñas artes del ya maestro ..... Rellena los puntos suspensivos y lánzate a la rebusca por los templillos de la segunda mano. Mira que el tipo haya alcanzado lo más alto que en esta profesión de vagos y guionistas pueda llegar un dibujante, por este orden: yate de cinco cubiertas, baño de invitados con pista de padel incorporada, y cuentas ocultas en Suiza, Latveria y Cantimpalo de Wisconsín (el barrio chino en Gibraltar sur). Además del pasaje familiar secreto pre-apocalipsis hacia la cara suelta de la luna expedido por las ONUs Unidas.
Y por fin asómate y pregunta en Chollocolección a cómo va el peso de papel fino bien amarillento. Sueño o pesadilla, todo depende de ti.
Busca entre las ofertas más desquiciantes aquellas que mejor se adapten a tu capacidad adquisitiva. Pregunta a tus mayores por las colecciones más selectas, e intenta que no te cobren demasiado por la información si es posible. Procura también enterarte dónde rompieron lapices por vez primera tus artistas favoritos, y, ante todo, por si acaso, no olvides prepararte para lo peor: el magro de tebeo está por las nubes.
De hecho, si puedes pagarlos es muy probable que  seas uno de esos señores mayores que han cogido el gusto a broncearse bajo filminas de Tintín y las chirimoyas azules. O un agente de bolsa desinvirtiendo fondos de pensiones japoneses en bocetos carísimos de dibujos jamás publicados, como el ya famoso y bautizado 'Tintin va solo al baño de la estación de autobuses' que se ha subastado en las mazmorras de Christos hace un rato. Pero no te preocupes, aún podremos hacer algo de tu colección si nos alejamos de los Blasco, Ibáñez, de la Fuente y compañía. De todos modos no eran unos autores muy hipters, y nuestro objetivo prioritario (muchísimo más asequible) son los Boyz n the Hood de Toutain.

¿Quiénes o qué eran los mozos del ghetto de Toutain?


Algunos de los hijos que lo fueron de la calle de los años ochenta, cuando no existía más red social que las colas en los cines y en los urinarios de las discos, sobrevivieron al catacroc del cOmic por pura juventud mientras penaban quioscos por ver de colar unos dibujos en las revistas de historietas donde publicaban los famosos. Que también había otras así como de provincias, y hasta institucionales,  muy raras e interesantes para un coleccionista poco amante de su alma, pero son sin duda las de Toutain las publicaciones que más fácilmente colmarán el vacío espiritual de esos aficionados menos agraciados —monetariamente hablando, se entiende; ya que  por pura estadística todo el que lee tebeos es guapamente guapo— que anhelan entrar en la orden de los espigadores o raqueiros de historietas abusadas. Coleccionistas de a poquito que sueñan con tener una cole completa de Zona 84, por ejemplo, por menos de cuatro euros pueden chulearse de atesorar en su colección una historietita primigenia cthutulhiana que quizás haría enrojecer al artista de hoy. Para ello ni es preciso agitar montoneras de arrope comiquero ni pincharse con grapas oxidadas o mancharse los ojos con las también tetánicas portadas de Totem el Comix, sino que basta una patada para agostar cualquier pila o arsenal de revistillas y ver asomar de entre el montón alguna de las muchas entregas  de los míticos concursos que promocionaban las cabeceras del emporio Toutain.
Cuentan estos tebeos con una gran ventaja sobre las batidas de fanzines, donde también suele el aficionado andar a la busca de la firma de un artista-pichón, pues el índice o sumario de contenidos nos ahorrará esfuerzos tremebundos a la hora de distinguir la línea o el estilo del maestro tiempo antes de su detonación previa hacia a la explotación profesional. Pues ni todas las publicaciones comerciales de entonces contaban con un sumario en el que poder encontrar el nombre de los autores de cada una de las historias que pudieran contener en su interior. Por lo demás, estos excesos del BOOM ese cuando a nivel empresarial ya no existía ni asomo de ningún bombazo historietístico tampoco dejan de ser tebeos con los que pasar una buena tarde comprobando los intereses que casi como una moda arrastraban los dibujantes aficionados, por descontado también los lectores de aquella época todavía un poco imprecisa de los años ochenta del cascado siglo del tecnocuplé. No es tan complicado.
"¡Ánimo muchachos, escoged bien a vuestra víctima y daros al coleccionismo de las españoladas de Toutain!"

P.D.

Si es por mí podéis tiraros a vendimiar uno de los tebeos volteables Totem el Comix Especial concurso/Zona 84 Especial concurso. Quizás la cosecha 1989, con todo un señor Jesús Merino adaptando a George R.R. Martin. Abel Ippólito, Fran Bueno, Manuel Mota, José Gimeno, o un Munuerix de lo más espeluznante:
 











Página 1 de 7

Página 6 de 7.


Puede que estos consejos no sean tan divertidos como la "Guía Puto Roger Corman para la producción masiva y barata de tebeos de todo género" [1], pero bastarán para hacerse con una virola sobre la que apoyar vuestra colección y pinchar a otros aficionados y colegas coleccionistas. Sin duda, ahora que los tebeos son cada vez más anchos y caros, con tiradas tan irritantemente minúsculas que vuelven imposible planes de ahorro a dos o tres años vista, merece también la pena consolarse con dos euros.
¡Ay, qué tristeza de crisis coleccionista!

1 Oficio dibujante (Astiberri Ediciones, 2012), José Luis Munuera. —No es un tebeo, pero trata el tema al pelo.—

lunes, 23 de noviembre de 2015

Despachando el 12 + algo de Tebeosfera

No veo una luz giratoria, roja, pero es evidente que está disminuyendo la corriente del último número de la revista web Tebeosfera.
Por eso recuerdo ahora que  desde que salté a su monstruosidad y me encontré a veinte documentos-metros de la orilla, o el editorial con el que se abría esta entrega sobre la historieta en iberoamérica —a México, Puerto Rico, Uruguay; a Costa Rica, Colombia, a Panama, Chile, Nicaragua, Perú, Bolivia, Argentina; y a Brasil—, no he tenido tiempo ni de lamerme las orejas sumergiendo y sacando la cabeza de izquierda a derecha al viejo estilo del croll por todo este número amazónico. Manteniéndome siempre en un ángulo oblícuo traté varias veces sondear con mis pies el fondo de este río sin lograr, por lo menos, imaginarlo mientras el viento vacilaba al sur o más al sur y el agua, la viñeta explorada, se iba filtrando por las junturas de mi nuca. En algún momento, que pudo haber sido Cuba, o quizás Puerto Rico, o Panama, transformé mi frente en un saveiro con singradura por los bajos Laerte, Maurício de Sousa, y Ziraldo.
Casi logré hacer pie.
La navegación peligrosísima en zigzag regolfó olas país a país con Felix López de piloto, y clavando y desclavando maderos y achicando letras los Antonio Moreno, Manuel Barrero, Alejandro Capelo, Juan Agustí y Héctor Tarancón de siempre. (Ningún dodo fue apaleado durante la singladura de la revista.)


Casi (¡casi!) a punto de finalizar, podrá imaginarse que ninguno de ellos sabía perfectamente qué estaban haciendo cuando se ataron al látigo de la Revista Latinoamericana de Estudios de la Historieta  para pasar por la quilla de este número 13 de la revista web Tebeosfera no menos de ochenta artículos —que son más; pero no pienso contarlos ahora—, de los cuales varios ni siquiera se habían mojado en la internete. Cada náufrago habra recogido sus artículos y documentos favoritos, yo dejé algunos atontados con un palo de mangle y los tengo ya bajo cubierta.
Son varios los que ofrecen un muestrario del papel tirado en forma de tebeos durante las últimas décadas:

[CHILE] De entre estas ristras de nombres y obras, quizás por un reciente intercambio gracias al que conseguí  Varua Rapa Nui (colección de dos números al asalto del mito, que pronto serán etiquetados con un "Quando arribo a casa..."), me gustó poder leer el artículo titulado CÓMICS CHILENOS DEL 1990 AL 2007 en el que  Kenneth D. Mac Farlane Leupin repasa la historieta publicada en prensa y sitios webs,  así como libros sobre historieta y las obras, personajes e iniciativas editoriales más destacados para ese período. Además me he quedado con un título descrito como cruce entre ciencia ficción y fantasía heroica con torradillo mitológico, que se supone inconcluso y probablemente no tenga oportunidad de conseguir mediante intercambios suicidas: Lebbeus Rahn. Llaves y dioses (Visual Ediciones), de Martín Caceres.

[URUGUAY] En DESVENTURAS EN EL PÁRAMO. UNA VISIÓN PERSONAL(ISTA) DEL CÓMIC EN EL URUGUAY, título en exceso modesto que no hace justicia al caudal de información sobre la historieta publicada en Uruguay que se puede encontrar en este artículo, Carlos M. Federici (http://www.tebeosfera.com/autores/carlos_m_federici.html) resalta la inexistencia de estudios rigurosos sobre los orígenes de la historieta en su país. Aun cuando se pueda al menos recalcar la calidad e importancia de pioneros como Eduardo Geoffrey Foladori, Julio Suárez (creador de Peloduro) y Emilio Cortinas.
Avante sus propias incursiones en el medio, alguna singular como fue la creación de la tira Barry Coal (1968) que protagonizaba un detective negro, el texto describe la dificultad para construir una producción perdurable de cualquier tipo incluso ya próximos al siglo XXI. Finalizando con un conciso relatorio de obras adscritas a ese último período.
Un documento radiantemente ilustrado, no puedo dejar de advertirlo.

Constituyeron una lectura más estresante muchos otros documentos:


 
[MÉXICO] Las únicas historietas mexicanas que conozco pertenecen a aquel libro del INJUVE dedicado a panchovillistas-jóvenes dibujantes de México con el que se trataba de presentar una panorámica no sé si del medio en la actualidad (entonces) o de la gente que todavía producía historietas auténticamente mexicanas (por entonces). Los criterios de selección del INJUVE siempre me parecieron extraños desde que compré el  mismo libro de esa cole que dedicaron a Brasil.  A esa carnaza, para ahorrar un último arpón salado, ha venido a sumarse la aterradora lectura de un texto que se me antoja demónico:

"Fuente indispensable para el conocimiento y comprensión de lo que hemos sido, nuestras historietas, sin embargo, son leyenda. Para el público y los investigadores, la inmensa producción histórica es prácticamente inaccesible. Paradójicamente, cuando ha llegado el tiempo de revaloración de la historieta mexicana, cuando toca la hora de su arqueología, las fuentes disponibles son muy escasas. Los ejemplares de las revistas de monitos, tan omnipresentes como ninguneados en su momento, han sido devorados por el tiempo y el olvido: se han convertido literalmente en polvo. Los escasos números que sobreviven se encuentran en manos de celosos coleccionistas y el único acervo público existente -el de la Hemeroteca Nacional de México (http://www.pepines.unam.mx)- sólo está parcialmente clasificado. "

LA HISTORIETA POPULAR MEXICANA EN LA HORA DE SU ARQUEOLOGÍA, de José de Arrumaechea.

No sólo eso, sino que de alguna forma el autor parece indicar que no existe una continuidad entre la historieta mexicana actual y aquella que no hace tanto fue consumida a millares. Ni siquiera en cuanto a sus temáticas. El artículo presenta someramente los intentos de legitimación cultural del medio y también claras muestras de la escasa y casi maliciosa atención a la historieta por parte de intelectuales, gestores culturales, e incluso hasta editores.

[PUERTO RICO] [COSTA RICA] [PANAMA] Me resultó sorprendente ver  cómo ha perdurado esta relación entre la historieta y los periódicos a lo largo del tiempo en muchos de estos países. Ángel Fuentes me tiró carrera abajo por la cosa para Puerto Rico (que soy capaz de señalar en un mapa gracias a su proximidad con los Estados Unidos, y porque estudié durante la E.G.B.), gracias a su artículo INVESTIGACIÓN SOBRE LOS CÓMICS EN PUERTO RICO me encuentro en disposición de proponer al concello de A Coruña el cambio del nombre de la Plaza del tebeo por el de Plaza de José Manuel de Loira y Rosales:

"En 1877 aparece en Vega Alta un periódico semanal en manuscrito (no impreso) llamado El Sombrero, el cual se repartía entre la gente para su lectura con temas sociales del pueblo. El Sombrero contenía dibujos por el español José Manuel de Loira y Rosales, director del periódico."

Una delicia saber esto.  Imaginad a un gallego que subía y bajaba mientras prestaba o alquilaba e iba pasando de mano en mano y de un lado a otro su satírica volandeira. (http://www.tebeosfera.com/autores/jose_m_loira.html) ¡Y sin subvención! El artículo continua a través de los periódicos y las tiras de historieta como sección fija hasta la intrusión (¡intrusa internet!) de los webcOmics. La implantación de un circuito de publicación de tebeos puertorriqueños y la mención de un pequeño listado de dibujantes nacionales que trabajan dentro del mercado estadounidense. Como colofón, un interesante cuestionario respondido por historietistas del país en el que acaba por ser entrevistado el creador de un foro de aficionados y dibujantes en Puerto Rico.

EL NACIMIENTO DEL CÓMIC PANAMEÑO Y SUS DIFICULTADES, de César del Vasto, resulta interesante al comparar el caso panameño con el desarrollo de la historieta en Colombia a partir de la caricatura y la implantación y evolución de las técnicas de impresión. Es un estudio extenso pero muy bien estructurado, sin disgresiones, aunque se detenga necesariamente describiendo a algunos de los protagonistas, del que se puede decir que resultaría agradable de leer incluso para quienes en principio se creyesen no interesados en el tema.

"La tira cómica de prensa ha sido el formato por excelencia por el cual se ha desarrollado en nuestro medio y, estoy seguro que en otros, la caricatura en general. Desde la década del veinte hasta nuestros días dos diarios han representado los intereses económicos principales (comercial y ganadero): La Estrella de Panamá y El Panamá América. Estos diarios han insertado la tira cómica estadounidense, de mínima frecuencia, con su consecutiva expresión de una idea: el tema, el nudo y el desenlace, en tres o cuatro viñetas. Las primeras aparecen en el suplemento dominical, para deleite de grandes y chicos.
Los primeros intentos, los realiza Lolo Silvera, pero es el estadounidense Frank V. Martinek, quien publica la primera historieta en Panamá en el diario The Star & Herald, en la sección inglesa, a partir del 31 de agosto de 1952. El guión dice que dos siniestros saboteadores, al servicio de un espía llamado Scorpia, pretenden destruir el Canal. Don Winslow, veterano oficial de Inteligencia Naval de Estados Unidos, se lo impide, deteniendo la conspiración y salvando el Canal. La historieta duró tres meses e incluyó a personajes reales como al capitán W.S. Parsons, de la armada de ese país estacionado en el Puerto de Cristóbal, al periodista local Luis Noli.
Martinek sirvió en la armada de su país y luego laboró para el FBI por cuatro años. Esta primera historieta panameña se enmarca en los tiempos de la guerra fría (1946-1991) desarrollada por Estados Unidos y sus aliados contra la Unión Soviética y el campo socialista."

Y seguid leyendo, porque a partir de ahí viene más medicamento.

De Costa Rica (otro lugar que puedo decir que conozco gracias a Informe Semanal (y mejor eso que lo que puedo decir de Monaco y Gibraltar, por ejemplo, que sólamente he visto en el NODO y en el Hola!)), podemos machacarnos la mente con el texto de Oscar Sierra Quintero:

"Un mérito especial que tiene Fernando Zeledón como uno de los pioneros en el arte de la historieta costarricense, radica en el hecho de que ha sido, hasta el presente, el único artista criollo que ha creado una serie de simpáticos y divertidos personajes, inspirados en la identidad e idiosincrasia típicamente tica o costarricense, tales como el perrito Cutacha (pulguiento zaguate que era el alma y vida de cada lámina de «La Semana en Serio»), la abuelita «de armas tomar» Auristela, el pachuco Patasdihule y Matráfula, mujer cincuentona y de vida fácil , con los pechos atiborrados de arrugados billetes de alta denominación, en la que el caricaturista encarnaba a la gran prensa capitalista, siempre en defensa de los poderosos y de los intereses del imperio."

 LA TARDÍA EVOLUCIÓN DEL ARTE DE LA HISTORIETA EN COSTA RICA

Con un comienzo enmarcada dentro de la sátira política publicada desde semanarios, se nos presenta la obra de Hugo Díaz Jiménez y Fernando Zeledón Guzmán, primero, pasando a casos más singulares como el del dibujante Carlos Alvarado, creador de la serie Carlos Pincel, y Carlos Figueroa y Juan Díaz, pioneros en alguna distinta manera de la historieta costarricense. Bien por tratarse del creador de la primera tira de aventuras,  por haber fundado la primera editorial especializada en la publicación de tebeos nacionales, o ser el único historietista del país que vió su obra distribuida en otros periódicos fuera de Costa Rica. Se trata de un documento breve que se ha ilustrado con generosidad, llega, o se acaba, más o menos hasta un martirio que conocimos también en el abrevadero español del cOmic: el cutremanguismo. ¡Al cual sobrevivimos!

[COLOMBIA] Peculiar y llamativa es la colección de tebeos patrocinada por el ejército colombiano Hombres de acero, cuya producción y encaje en la sociedad es analizado por  Héctor Fernández L´Hoeste en DE LA EXALTACIÓN DEL NACIONALISMO EN LA HISTORIETA COLOMBIANA. EL CASO DE HOMBRES DE ACERO.


Sexy ejército.


Verdadero remolcador de la historieta iberoamericana, [ARGENTINA] cuenta con un saco de textos sobre sus personajes y cabeceras más emblemáticas así como sobre alguno de sus creadores, o la evolución y estancamiento del mercado argentino. No es cuestión de resumirlos todos aquí, de todas formas esa historieta pueda ser conocida por lo menos superficialmente en España, y ya es mucho,  pero el olfato me lleva a recomendar la lectura de EL FUMETTO Y LA HISTORIETA ARGENTINA. Con el que Norberto Rodríguez van Rousselt apunta una caldera de nombres e historia por lo menudo (se hace corto el texto) la presencia de títulos y autores italianos en revistas argentinas.

[CUBA] A lo cubano, y saltando el susto que me supusó leer algún llamado al cthulhu contrahegemónico de una serie y un personaje infantil que, por lo demás, me gusta y se me hace bastante simpático, he flotado con la noticia y análisis de COSTUMBRISMO Y CUBANIDAD EN LA HISTORIETA JOSÉ DOLORES. LA CREACIÓN CRIOLLA.

"En «José Dolores» cabría señalar dos aspectos que complementan la estética costumbrista a la que hemos aludido al principio: el protagonismo del negro y la oralidad del lenguaje. Estos dos aspectos, incluidos dentro del enfoque costumbrista, apuntan hacia una búsqueda de la cubanidad en el medio de la historieta."

Jorge L. Catala Velasco hizo que me sudase el ombligo con su estudio de esta serie publicada entre 1936 y 1939, primero, cercando al historietista en su idiosincracia y en sus medios de expresión, y, luego después, en la segunda batalla que supone la reelaboración de las historietas. Pues se trata de un artículo inyectado de ejemplos. Y una prehistórica aventura en la que se señala la nariz del costumbrismo cubano y la posible relación con los 'negros' intereses de Castelao a su paso por la isla, deteniéndose en el reflejo del habla y las referencias culturales y costumbres sociales, que a modo de prueba diagnóstica se pueden encontrar en José Dolores. La creación criolla

Este número trece de la revista web Tebeosfera es una entrega a dos carrillos para gente fina que gusta emborracharse a leches y a porrazos. No puede recorrerse de memoria, está claro, y como es usual se ha acompañado con las fichas abiertas a autores e ínsulas de colecciones que pueden ser consultadas en el Gran Catálogo de la historieta. Por lo que será difícil no volver a leer varios de sus documentos, pase el tiempo que pase.
Para mí, aficionadete, el 12 + algo ha sido un placebo viñetero por todo lo que nunca tendré ocasión de leer. (¡Hay un montón de pecado ahí fuera señor editor!) Por otra parte, el editorial nos deja pies en brasas imaginando que querrán decir con esto:

"Con el presente número volvemos por aquellos temas, autores e industrias, ampliándolo a toda Sudamérica, y con él cerramos una etapa en nuestra revista web, que dejará de existir tal y como la hemos conocido hasta hoy.

Culminamos una etapa con ilusión y convencidos de haber producido uno de los más extensos y referenciados corpus de estudio sobre cómic. Nacimos como un riachuelo de aspiraciones, pero hoy somos un Amazonas del conocimiento sobre historieta."
 
La ficha de este último número en el Gran Catálogo de la historieta es para intentar abarcarla con ojos de pez: http://www.tebeosfera.com/documentos/entregas/tebeosfera_2a_epoca_13.html

martes, 10 de noviembre de 2015

ALPHAS. Perros lustrales

Imagino una involuntaria sesión de anatomía dentro de unos años, cuando estén por levantar el petate sobre el cual duermo y dejen al trueque mi cráneo y su estómago verán pasar evaporándose a los  personajes y series que más intensamente me han bailado la amigdala. De entre el vapor de ese huertecillo de medusas un único personaje cebado y amamantado en suelo español permanecerá colgado de mi cerebro en forma de espumeante emanación por más de un segundo:   Solo (la rata de Ñaka! Pisotón! Tajada!).

... ¿Quizás por todo un minuto?

No es poco si se tiene en cuenta que otros personajes también españoles como Tristan Karma contarán apenas con un suspiro de tribulación y desdicha al vaho de mi cocorota. Y eso gracias a que aquella serie de Beroy llegó a dar con una última vaharada asada al modelo del álbum (colección Pandora núm. 18); es mejor no imaginar qué será de otros muchísimos personajes y series de ese mismo jardín que jamás van a ser rescatados sino por el detrito de coleccionistas y lectores aficionados que gozamos arrimándonos a las calentitas montoneras del arrope comiquero y sus revistas, cuaderrnos, suplementos y libros de historietas. Los tebeos y todas sus mudas, para entendernos,  o todo aquel fungible dibujado que a la moderna y a base de insidias y perversidad documental hoy quieren vendernos como el mundo del Tebeo. Utilizando por toda base teórica el zambombazo comercial de la novela gráfica (célebre movimiento que se demuestra andando; y poco más) junto a la calderilla de la repesca de un término, el cuadernillo, comunmente utilizado hasta ahora para referirse a un modelo editorial y unos productos restringidos a un período muy concreto de la historieta española, tanto entre los propios aficionados como por parte de la crítica, que permite a nuestros sabios de la novela gráfica dejar de lado y construir un bardal alrededor de la historieta que se cocinó al fuego de los años noventa en España. Lo mismo para la Línea Laberinto de Planeta DeAgostini que los cuadernos grapados de Norma editorial, la Cúpula o Camaleón Ediciones y Dude. Así, sin reparar en obstáculos, saltando por encima de los trescientos añinados que juntaron lanzas  y escudos  en los estrechos, oscuros y pedregosos pasillos de esos siempre sospechosos locales conocidos con el nombre de librerías especializadas se ha visto huir a los sabios especialistas en el cOmic autóctono contemporáneo de autor [1]. Ya que, tal y como hemos sido instruidos según este nuevo evangelio para la nueva narrativa dibujada, los años noventa del pasado siglo de las pesetas antiguas se caracterizan por ser los años de la gran nada.
¡Je!, pues ni más ni menos que una rata ha tenido que ser el personaje que se alce en un brinco por sobre todas esas heredades de la teórica del cOmic de autor. Atravesando además no sólo el vallado de espinos con que cubrieron la ignota década historietística de los 90 sino la tapia editorial misma de la novela gráfica.
Un salto marcado por la insistencia de un creador-dibujantón, Óscar Martín, que más allá del lapidario hermetismo y retórica con que se suele abordar la cuestión del estilo en el ámbito de la historieta como arte y del historietista como individuo dotado de una impronta personal (por aquello antiguo a medio hacer de que el estilo es el hombre), ha sido capaz de utilizar su labor en trabajos de agencia como las historietas de Tom y Jerry o las adaptaciones de películas de Disney, por ejemplo, Tod y Toby, para crear un personaje y una ficción que difícilmente serían aceptados como una experiencia cultural por el pequeñito pero matón conglomerado teórico crítico de la novela gráfica [2]. Ya que los medios de expresión de Óscar Martín en Solo, o al menos así fue en su inicio, no difieren demasiado de los medios de expresión de aquellas historietas infantiles realizadas como trabajo de agencia: la violencia mucho más brutal y directa, la muerte, la sangre y el sexo y las armas, son en apariencia el único añadido (quizás reelaboración) respecto a todos los elementos y recursos empleados en los tebeos de Tom y Jerry. Mientras que de parte del discurso la extenuación del relato repetido en todas sus variantes de la persecución del ratón y el gato se prolonga en la pasión dramática de una aventura iniciática o bautismal fuertemente arquetípica, tan propicia para el desarrollo de la fantasía heroica. Que ha acabado por impregnarse de una serie de connotaciones sociales por la propia dimensión agresiva de los animales antropomorfos que habitan un mundo de ficción postapocalíptico fuertemente territorializado así como por la importancia otorgada a la violencia como sistema de adaptación más allá del individuo, raza o especie,  en suma, más allá de lo zoológico. 
Aunque ni los más de quince años de existencia del personaje ni su proyección a través de distintas líneas editoriales, o la evidencia del carisma alcanzado en todo ese tiempo por Óscar Martín entre el público lector y sus propios compañeros de profesión, han servido para ver su nombre sumado a la degollina del cOmic de autor. Si bien no deja de ser lógico que Solo no concurra en las listas de tebeos culturalmente validos, ya que, por falta de un tema sofisticado, histórico, metafísico, o sociológico, se encuentra alejado del tipo de historietas que encuentran en la introspección del autor la pregunta cursi o pedante (tonta y chata) que el sabio de la novela gráfica espera poder formular: ¿?

De fotomatón.

Yo no pregunto, muevo el rabo con: Crónicas salvajes. ALPHAS


Ya es difícil calcular la velocidad con que navega la traducción y franquicimiento de cualquier serie europea con las que uno trata de abastecer sus estanterías mensualmente como para preguntarse cuándo saldrá la próxima entrega de una colección gestada al costado malo de Europa. Aunque sea en ese ombligo dorado de las islas.
Os paso a cambio la grabación que realicé durante mi primer encuentro con este tebeo minutos antes de robar... de adquirir con acuerdo a la ley de la oferta y la demanda este libro-comic:

... Pero creo que por lo menos han debido de pasar dos años desde que compré el primer Crónicas salvajes, aquel que dibujara Raúl Moreno, bajo guión de Oscar Martín; al igual que este segundo. 
¡Ojo!, veo algo que no me gusta: se han cambiao el color de fondo de las cubiertas y el lomo, ahora cuadrado en vez de redondo,  aunque por lo menos el logotipo de la cole se mantiene igual...  Y así además por fin se van a poder distinguir desde lejos las dos coles, Crónicas salvajes e Historias caníbales. También protagonizan la ilustración de portada un montón de personajes: en plan piramide social. —Muy apropiada la ilustración; si bien menos espectacular que la anterior. Tomo nota.

¡Carambolas, guardas ilustradas en bicolor! (¡Mi tesoooro!) Un momento... ese perro es [GRAN SECRETO DEL SPOILER]
...
Que no mire, que no mire, y, ahora, en cuanto pase la vieja ZAPATILLA! CARRERA! ¿¡Camión!?
 
HOSTIAZO

Como ya apuntara más arriba mi becario, desde la serie original de nueve cuadernos con que se iniciara en 1999 (¿o 1998?) hasta su recopilación en libro por parte de Edicions de Ponent dentro de su Colección Solysombra en el año 2007, alrededor de esta rata se han levantado una nueva serie y dos cabeceras: Solo. Los supervivientes del caos, que publica también Edicions de Ponent (Colección Crepúsculo) y justo viene de concluir el mes pasado con la publicación de su tercer y último número, Solo. Historias caníbales, y Solo. Crónicas salvajes, ambas lanzadas bajo el estandarte de Ominiky Ediciones y con dos entregas cada una en su haber hasta la fecha. Si bien ya asoman por la tapia del fasteburro del editor imágenes de un tercer álbum de Historias caníbales: álbumes en cartoné preñados de historias cortas no siempre protagonizadas por Solo, aunque también.  Dibujadas y guionizadas por distintos artistazos, por el propio padre de la peluda criaturilla, o mitad y mitad, así como es esto, guión de Óscar Martín y dibujos de algún alucinante "desconocido". Todas sus historietas son creadas con un claro propósito pedagogizante mediante el que crisparles la frente al lector viejo y al lector que esta por hacerse a ese nuevo mundo, siempre ambientadas en el universo ideado por Óscar Martín: acción, humor, aventura y las mismas ejemplares dosis de tristeza que ha hecho conocida Solo. Mundo caníbal. La serie original a la que por fuerza de la brevedad de las historias parecen remitir mayoritariamente los autores en estas antologías rateras, junto a algunas entrañables vidas familiares más avecindadas a la crónica de Solo. Los supervivientes del caos. Donde Óscar Martín desarrolló más ampliamente la catastrofe del mundo apocalíptico habitado por Solo así como la biografía de este personaje.
Solo. Crónicas salvajes, colección a la que pertenece Alphas, tebeo que he comenzado a reseñar cuatrocientas líneas más abajo —"No desespere señor Peabody, ya falta  menos."—, tira de monográfico: historietas largas con un final cerrado (conclusivo) y guionizadas por el propio dibujantón para lucimiento de alguno de los galeotes enrolados a la plantilla de Historias caníbales. Raúl Moreno, primero, y, ahora, Juan Álvarez. Los dibujantes que vinieron de dentro de...
Historietas ni siquiera protagonizadas por Solo, pero de las que de una u otra manera este acaba por formar parte al servir como excusa y premisa fundamental la idea de las vidas cruzadas. En esencia, al menos hasta esta entrega, en la que se recurre a una nueva pirueta argumental con el regreso de un viejo personaje y un enclave míticos para la serie, pues, aunque de un modo tangencial y que muy probablemente no tenga por fin sino servir de embajada para la presentación de Solo ante un posible lector que viniera a sumarse justo aquí por primera vez a esta saga, la historia narrada en Alphas se relaciona (sin menoscabo alguno para los novatos en esto de la tebeografía canibalesca) directamente con hechos narrados  en Solo. Mundo Caníbal
Y a los que hemos podido leer Mundo caníbal, a los que hemos compartido incluso el mismo repelus por el recuerdo del papel reciclado, sus antetítulos "EL CÓMIC DEL PRÓXIMO MILENIO" y "REVISTA PARA ADULTOS Y NIÑOS MAYORES", o las secciones de correo de los lectores tan especiales de aquellos comicbooquerones que lo iniciaron todo, esas últimas páginas de este Alphas... ¡Bufff!, flota un niño con hocico y manitas de perro allí.  

El otro nombre en portada.

A la barriga de ese enorme arrecife flotante de la historieta española que es Óscar Martín viene agarrado Juan Álvarez, quien ya se ocupara con cierta deslumbrante osadía de contarnos el origen de los solitarios dentro de la colección gemela Historias caníbales en una breve historieta que ya forma parte de la saga de Solo. Y que desde ahora podrá o no servir como motivo para futuras historias, incluso siendo alterada por otros autores si así se desea y es menester, pero que hoy sirve para dar cohesión a este universo ficcional y acercarnos además un poco a los lectores a ese modo de hacer de la historieta que yo no he visto pasar por mis carnes más que  con los tebeos de superhéroes, a través de Forum, Zinco, Panini, ECC, se entiende. Donde cualquier autor puede tener la suerte de ganarse su propia peana enjoyada y el recuerdo más cariñoso entre los aficionados con su aportación siquiera puntual a un personaje.
En Alphas, además, Juan Álvarez no sólo no malogra ese su acierto de haber ampliado el imaginario de Óscar Martin precisamente con un relato legendario que se aprovechaba del viso de fantasía heroica con que se han enmarcado algunos de los mejores episodios y estampas del personaje, sino que aprovecha la mayor amplitud de este trabajo para dilatar los cuadros de lucha por medio de secuencias en las que los planos seleccionados viñeta a viñeta abastecen un frenesí violento en el que el oportunismo, la suerte y la desesperación vienen a guarnecer el siempre apelante heroísmo de un género tan propicio para los autores españoles. Heroísmo que, aún cargado de amargura u horror, a veces también reflejo de cierta impotencia que armoniza al protagonista  con un mundo decaído donde  toda representación del orden y cualquier victoria se acaban demostrando siempre efímeros, emparentan a Solo con la realeza de personajes y autores que han acompañado al género desde su origen. No hay más que recordar la portada del segundo de los cuadernos publicados en 1998 cuyo motivo remitía a Frank Frazetta y su verticalizante ilustración The destroyer que el mismo Óscar Martín acabó por retomar en una historieta para la primera entrega de la colección Historias caníbales, titulada Solo es historia, ya despojada de cualquier atisbo de comicidad.
Y aunque la fantasía heroica no resuma la totalidad del universo de ficción creado por Óscar Martín, la derrota a orillas de este género es mucho más que recurrente, constituyendo desde su viaje original una temática cuyos afectos y lealtades impregnan a personajes y ambientaciones. Sin duda a ésta entrega su escenografía mediante grandes encuadres y detallados dibujos cuando la nobleza y la épica se vuelven más solemnes, o más amplios los escenarios, conduciéndose de forma impactante para ir desarticulando estas figuras de heroísmo a gran velocidad al sustituirse la furia inicial por el delirio enloquecido de espadazos, mordiscos y colisiones, en el que mejor se mueve Juan Álvarez, según afirma el guionista en el prólogo a la obra y así se ha expuesto durante su promoción por medio de las varias páginas que uno puede encontrar por la internete. En gran parte la finalidad de las muestras (págs. 46-51 del álbum) que he podido encontrar en la tapia del fasteburro de la editorial es mostrar la naturalidad con la que se desenvuelve aquí el dibujante cuando la diagramación o abocetado de la página presentado por el guionista, dibujante e historietista durante la mayor parte de su trayectoria profesional, recordemos, no están definidos más que argumentalmente:

"Su dibujo es minucioso, perfeccionista, en ocasiones una mezcla de naif y underground. Una combinación a priori imposible y que él saca adelante con éxito. Juan Álvarez siempre supero mis expectativas, tanto siguiendo un story garabateado por mí en forma de guión, como cuando toma las riendas para dibujar esas maravillosas coreografías de personajes matándose a espada y puñal. El resultado es este "ALPHAS", una historia de corte shakesperianoque de la mano de Juan Álvarez llega a una desacostumbrada intensidad."

Recomiendo no desaprovechar esas muestras, ya que cuando se exhibe una previa de cualquier tebeo por lo habitual esta simplemente suele ser o tacaña o muy torpe en la elección de páginas, mientras que el muestrario promocional de Ominiky Ediciones detona casi un acto completo de la historia que, por fortuna, contra lo acostumbrado tampoco se corresponde con el inicio de la obra.





































Así, siguiendo la estructura cicloide de la serie a través de sus diferentes cabeceras, está segunda entrega de la colección Crónicas salvajes se desliga del contraste que en el álbum anterior proporcionaba el cruce de unos personajes pertenecientes a especies distintas en lucha por la supervivencia en que consiste la más elemental búsqueda de alimento otorgando de nuevo el protagonismo a un único individuo. A un líder, de ahí el título Alphas, en cuyo trayecto heroico van a confluir las vidas del resto de personajes.
Origen es el nombre de ese paladín, perro descastado hijo del antiguo líder del clan cuya convivencia en la manada fuera o dentro del poblado da ocasión a reyertas de tipo competitivo con su primo, pues la posición de privilegio de este último como futuro heredero peligra por la simple existencia de Origen. Ya que entre los perros la soberanía moral y la nobleza son en cierta manera rasgos biológicos intrínsecos a la especie y todas sus destrezas y habilidades guerreras un reflejo de estas actitudes que Óscar Martín resumiera en las fichas dispuestas a modo de separación entre capítulos de los cuadernos originales, que luego fueron recogidas en un apéndice del recopilatorio Mundo caníbal. En efecto, el sentido figurado juega un papel fundamental en la caracterización de los animales del universo de Solo por razones de identificación tan transparentes que dan en imaginar que si hasta la gran catástrofe el perro fue el mejor amigo del hombre será entonces la especie más cercana al ser humano, en su más alta y antigua aspiración. Pero la fisonomía de los individuos dentro de una misma especie se suaviza o acrecenta en determinados rasgos escogidos por los dibujantes de la saga en forma totalmente adjetivable. Corrigiendo los parentescos conceptuales y proporcionando al lector múltiples datos o convenciones que en esta aventura hacen de Origen un héroe y de su primo Deseo un personaje abyecto. Pues su agresividad no responde a ningún impulso predatorio verdadero, y ni siquiera biológico, sino a una morbida aspiración de dominación también humana en alto grado.
El padre de Origen murió precisamente durante una batalla que estuvo muy lejos de guiarse por el comportamiento agresivo de tipo selectivo que los seguidores de la saga ya hemos tenido ocasión de apreciar, sin ir más lejos, durante la anterior entrega de esta colección,  sino más bien por  el ánimo belicoso y más violento de su hermano Montaña. Que desde entonces pasó a reinar como miembro alpha del clan, sin apaciguarse por ello sus ansias de dominio; y de hecho, pretendiendo todavía extender el territorio del clan mediante la unión entre su primogénito Deseo y la hija de otro jefe de un poblado vecino. Lo que motivará toda "una historia de corte shakesperiano", como  la describe el guionero, al ser esta hembra la enamorada del protagonista.
Las consecuencias se deducen lógicamente, aunque en realidad la sutura familiar se desanude de forma más intrincada de lo que el resumen argumental sugiere hasta aquí. Por medio de una estructura temporal incisa que deriva de un desbaste de la apoteosis heroica en el que esta es interrumpida al transformarse en una demanda clamorosa que parece responder a las inquietudes del lectoespectador. Quien aún antes de conocer su nombre sabe que el héroe Origen no va a lograr purificar por la espada un pasado que lo alcanza en la primera página y que se retrotae sin provisión de reservas por muchas más a una crónica no muy atrás pero mucho más extensa de la que quizás el héroe no llegará a imaginar que una estrella insegura tiemble apartando mientras cae por lo menos una menuda mortaja de la sombra de esa montaña, que será amada tras la muerte como el lienzo de un despojo lustral por el más olvidado de los cazadores, receptor del legado familiar [3].
Pues está muy bien esto, ¿no?

Óscar Martín (izquierda) y Juan Álvarez (derecha)


Efectivamente, el guionista, en otras ocasiones historietista, dibujantón, en cualquier caso, nos la ha vuelto a jugar increíblemente a quienes ya conocíamos sus cartas. En eso va el oficio y la penitencia, dicen.
Por lo menos tuvimos mientras duró la lectura nuestra ración de mutadas criaturas ogrescas, gatones, hordas famélicas, híbridos humanos centauros de la arena, y una tristeza como en pocos tebeos puede encontrarse.
Contactos extraespecíficos entre perros, osos, humanos, hasta un mapache, y nuevos peldaños tan caros para la reflexión sobre la violencia que algún día en próximas entregas de la saga de Solo nos regalarán el homenaje de un Clastres o un Johnson dando nombre a personajes secundarios. Porque, no lo olvidemos, la lección que atraviesa lado a lado el mundo construido alrededor de esta rata podría ser —tomando a Clastres— la capacidad guerrera como una condición que conduciría a la libertad  (más o menos, ¡eh!; que no tengo el libro). Aunque yo prefiero regodearme en la tristeza cíclica y la alienación triunfal de una purificación improbable por la hoja del cuchillo, el frenesí comilón bachelardiano; o un cosmos frenético en el que la civilización se revela como el más cruel y primitivo mortero de destinos, donde la restricción voluntaria de cierto orden alimenticio es ya una elección filosófica profunda.
Y sí, este es más o menos mi voto para los premios de Expocómic esta temporada.
Un tarado, un voto [4].

SUPER-NOTAS a un super no sé qué.

1 Poromponpon Poromponporompompero pero pero. Poromponporompompero pero pero. Poromponporompompon

2 Compañeros aficionados, señores blogueros, el aglomerado nos está arrebatando nuestro papel de entusiastas estúpidos.

3 Ya ha vuelto a liarla otra vez el becario. ¡Y encima nos ha hecho spoiler... ¡Gruuu!

4 "Al que diga que sólo son tebeos me lo como a mordisquitos."

martes, 13 de octubre de 2015

La estación de la guerra en Solar: O Caminho do Herói



Ya en mis manos el segundo álbum de la nueva encarnación de este personaje: un total de 40 páginas con encuadernación rústica, aunque no encolada, sino grapada, y mismas dimensiones que la anterior entrega de la serie.
La acción pasa a desarrollarse extramuros de la ciudad-mundo a la que el protagonista regresará como pastor de las ovejas tras concluir su  iniciación. San Juan diría que Gabriel entra por la puerta a la ciudad, lo bueno es que el héroe no acaba de saber del todo cómo hace lo que hace ni porqué. Por algo se titula:

Solar: O Caminho do Herói

Si vienes de leer la sazonada reseña de mi invención sobre Solar: História de Origem y su receta única, no hace falta ni que saludes. Agacha la cabeza y tiéndete en el hoyo, hay sopa para ti en este antro.
Desgraciadamente, el dios Término no campea con facilidad a lo largo (¿o era a lo ancho y hacia la izquierda?) de internet, pero tampoco es necesario que te pongas a inmolar una cerda preñada o retomes la alianza de las etiquetas y marbetes ahí a la derecha del blog. ¡Ejem!, no es complicado.Aunque también podrás encontrar la información necesaria en un pdf promocional que yo, el más etrusco entre los romanos, he acertado a robar: A Saga de Solar.
Doce líneas, dulce relleno, ¿ya estamos todos en pijama?
Comienzo por fin con mi matraca sobre la batalla definitiva entre las potencias de la luz y la oscuridad.
 
"Así como el mago piensa que puede hacer llover, del mismo modo imagina que puede obligar al sol a brillar, apresurar su marcha o detenerla."

La rama dorada, James George Frazier.

De puro escapismo habíamos dejado a Gabriel como al nudo de un árbol al finalizar su encuentro con el villano Zarkan y salvar a su madre revelándose como el redentor de luz. Un trance que mostraba al protagonista retomando una posición prenatal tras ese su último acto de heroismo, ejemplar imagen de la circularidad que guionista y dibujante acertaron a representar en aquella última página del primer álbum mediante un encuadre en el que las viñetas prescindían de fondos y recuadros justamente para mostrar el cuerpo de Gabriel enroscándose y girando al ir hundiéndose cada vez más en el blanco de la plana recreada por la siempre impaciente y algo sobresaltada lectura de esta aventura mítica. ¡Esa gente sabe lo que se cuenta y dibuja!
El lector es rápido. También tenaz y atrevido. Lograr que se detenga y abra los ojos un poco más de lo que ya acostumbra ante la contemplación de unas expectativas cumplidas a voluntad y buen capricho no constituye por sí mismo un ejercicio narrativo sencillo, aunque afortunadamente Wellington Srbek y Abel Vasconcellos consigan que parezca justo lo contrario. No obstante el lector se siga negando a creer que toda esa continuada naturalidad sea conquistada de algún otro modo. Por ello no le extraña que la historia regrese donde él nunca estuvo, la habitación del hospital en la que Cristiane, novia de Gabriel, permanece en coma velada por sus padres y por la propia madre del protagonista.  Un pequeño detalle, por cierto, el de la reiterada presencia de la madre ante personajes durmientes, o caídos, que aquí el guionista utiliza para insistir en la condición embrionaria y la existencia de una infancia a la vez familiar y personal pero también mítica; en la que la historia de la familia del héroe es equivalente a la historia de la humanidad. Así, esta primera página nos plantea el misterio del paradero de Gabriel Nascimento dando continuidad al motivo simbólico por el cual fue arrollado, que, pronto sabremos con certeza, también se funda en un origen y una misión universales.
Apenas cuatro viñetas bastan para equiparar las aventuras de Gabriel a las de otros héroes o personajes míticos y a sus respectivas culturas. Nada parece extraño ahora y la elipsis se abandona sin disonancias entre lo que fue, es o será. La amazonia pasa a encarnar todo ese pasado de iniciaciones, narraciones petreas e historias antiquísimas, en el que se va a representar actualmente la iniciación del héroe Solar (Gabriel Nascimento):

"O MENINO NASCEU OUTRA VEZ PRA SER UM NOVO... PRA SER O GRANDE GUERREIRO IAURETE CORACIPOR!"

A los lectores españoles que todavía insistan tercamente en recordar que una vez existieron personajes con vocación de continuidad en la historieta española como el Gorka de Sergi San Julian y Carlos Portela no puede sorprenderles ver aquí hablar a un ave, ni que sea más grande que nuestros cuervos. Como el concilio animal de aquella serie (Gorka: El viento de Odei), los animales y sus reyes vigilan al hombre para llamarlo de hermano, o nieto, y tratarlo de primo, pero peor que esto pueda ser la socarronería con la que el urubu rey habla al sorprendido Gabriel. Los animales participan de lo divino, son bestias que no se esforzaron en escapar a su condición. Un hilo invisible con la vieja humanidad a la par que un peligro mortal para Gabriel.
Circularidad y repetición, oportunidad y peligro.
Como recién muerto que es, Gabriel reaparece sobre el ombligo que forma un claro en mitad de la selva, un espacio sagrado bajo el signo del punto central en mitad de un círculo a su vez duplicado monótono del planeo del urubu y su sombra alar que guiñada a guiñada desciende a saludar al "Homem-sol" cuello y patas extendidas agachando la cabeza para posarse en el sitial natural formado por un tocón. ¿Hombre sol? Como nuevo hombre que ha superado la muerte al ser capaz de volar sin dejar atrás su cuerpo, Gabriel es reconocido por esta ave fabulosa como una nueva encarnación del hombre primordial. Aquel que en tiempo antiguo robó el fuego accediendo a la inmortalidad y dejando en prenda una llama o luz a sus congéneres, el pueblo de los hombres. Una leyenda indígena que el guionista inserta sumando un nuevo nivel de narración al enmarcar con sencillez este mito indígena en una única página de este episodio (primero de los cuatro que completan el álbum); para la que el dibujante transforma el registro de su trazo ilustrando de manera más sintética y directa las figuras de los personajes míticos protagonistas de la leyenda que el urubu rey cuenta a Gabriel en una forma que el lector pueda reconocer como primitiva, tanto por sus líneas básicas, casi por entero verticales, algo más naturalista en la representación de su protagonista animal y más esquemática para aquellos personajes humanos, como por la preeminencia del aspecto descriptivo sobre el narrativo. Para lo cual se vuelven imprescindibles las cartelas con sus textos. Pero no sólo el trazo del dibujante se transforma al actuar el urubu rey como narrador en este breve paréntesis del relato principal, sino que Srbek cambia también la diagramación de la página, en un modo muy parecido al que diseñó para los tebeos infantiles de la colección Mitos recriados em quadrinhos, ocupando los márgenes con una orla además de cambiar la impresión de las calles a color negro, todo lo cual se suma a la vocación eminentemente descriptiva de esta pequeña historia aproximándola a la clase de evocación que puede suscitar un cuento ilustrado y acabar de diferenciarla así dentro de la propia historieta. Un ejemplo de la sencillez con que se puede llegar a tratar el espacio y el tiempo. 
Este singular encuentro con los hermanos mayores no deja de recordar a otros. Ya Castaneda pasó por aquí. Sus cuentos gozaron, y gozan aún, de una enorme popularidad.
Como en la obra de Castaneda, el humor inherente a estas iniciaciones que salen al encuentro del guerrero no deja de estar presente en la saga de Solar. Si anteriormente fue su devoto amigo Beto el devorador de tebeos superheroicos quien saludaba con agudezas y gracias cada nueva posibilidad que pudieran proporcionarle sus poderes a Gabriel, en Solar: O Caminho do Herói van a ser seres fabulosos y brujos quienes reanuden este papel de inhibidores de las reacciones más mecánicas y racionales del protagonista para que asuma sus recién adquiridos poderes y su nueva situación ante el mundo sin perder totalmente su condición humana. Nuestros hermanos sagrados pronto se dan al cuento, o mienten, sino todo esto de una sóla vez. Así actuaban antes las bestias y así seguirá ocurriendo en cada nueva reactualización de los estados paradisíacos (iniciales) de la humanidad cuando la comunicación entre hombres y animales no se había interrumpido aún. Sin embargo el paraíso guarda también sus desafíos, de ahí que la leyenda, cuento o relato ejemplar, del urubu rey a Gabriel acabe con una advertencia sobre un futuro enfrentamiento mutuo, justo antes de que el aroe Uiraçu se presente ante su hijo Gabriel.


El mito siempre es menos solemne que la realidad profana.

Pues bien, una vez afianzada la identidad del héroe con su tierra al ser depositado sobre ese claro en mitad de la amazonia, su filiación con la cultura indígena brasíleña quedará aún más de manifiesto al internarse Gabriel de la mano de su padre en el mundo cósmico bajo el cual madurará. Escenario iniciático y medio socio-cultural concurren aquí transversalmente como un manera de desarrollar la dualidad entre la sociedad moderna y el mundo arcaico de los mitos.
El mundo mágico que Uiraçu muestra al hijo retornado no deja de ser en todo momento tan real como la destrucción del suelo y la progresiva degradación de la floresta, haciendo evidente la idea de un desequilibrio universal por la inadecuada comprensión del fuego-luz que ha desarrollado el hombre moderno. Crisis que, lejos de solucionarse en un enfrentamiento violento con el "homem da cidade" o cualquiera de sus posibles representantes paradigmáticos, un gran industrial, una corporación, intereses financieros, etc., sólo puede ser sanado mediante cierta forma de vuelta a los orígenes. No ya por simple imitación de formas de vida remotas, sino por la elevación del ser humano hacia un modo de ser intemporal. De todos modos verdadero valor social e ideológico hacia el que se dirige el componente mesiánico que caracteriza el prototipo sobrenatural encarnado por Solar.
Claro que ese mensaje no es percibido por el protagonista de la aventura, y apenas el elusivo modo de expresarse de Uiraçu, a medio camino entre lo irónico y lo mordaz, ofrece una idea clara de la ideología y el pensamiento del autor Wellington Srbek. A la que tampoco debe ser ajeno Abel Vasconcellos como uno de los autores que fue del tebeo sobre los derechos de los animales O.R.L.A. - Liberdade Aos Animais.
Al tiempo que Gabriel avanza en su iniciación para reacondicionar el poso histórico e irreversible de su misión heroica otros acontecimientos hereditarios brotan anticipando la resolución final del conflicto entre las substancias irreconciliables y opuestas representadas por Solar y el profesor Zarkan. La mayor de cuyas revelaciones será cierto parentesco agnaticio entre el villano y el héroe. O la presencia expectante y despiadada de los tres soberanos, el "senhor dos ares", el "senhor das águas", y el "senhor das matas",  con la que se expone que el fuego del redentor de luz protagonista de la serie es el fuego de todos los mundos y no el fulgurante símbolo antropocéntrico a través de cuyo contraste se acostumbra a esencializar el mal dentro de los universos superheroicos. Estilizándose con ello más si cabe el mecanismo soteriológico al extenuarse y engordar la imagen de suelo consumido en la pasividad, el sufrimiento y la locura de Cristiane. Cuerpo blanquísimo prisionero de la negrura que no deja de recordar la morada infernal y el fuego oscuro devorador y a sus habitantes ciegos, así como al mecanismo de mortificación que precede a la unión de la luna y el sol. Pues uno de los efectos del proceso de ascesis y apartamiento respecto al mundo profano que experimenta Gabriel viene a ser la extinción de la concupiscencia, una nueva sensibilidad mediante la cual el elegido accede  al reconocimiento de la verdadera identidad de los individuos. Paradoja de la unión no mezclada de los verdaderos enamorados.


Esta imagen la escaneé yo mismo con mis manazas.

No mentiré si digo que experimento un calor agradable más allá de mis ojos con la conclusión de este primer ciclo de las aventuras de Solar. Al haber tenido la oportunidad de tocar estos tebeos aún inéditos en España, quizás me sienta un poco menos humano y más... ¡¡¡coleccionista!!! Un demonio acaparador. Un lector manchado, impío, cuyo destino post mortem no puede ser ni imaginado por otros aficionados al anisado historietístico.
A este lado del abismo la única oportunidad de salvación, no ya de mi cuerpo, sino del costal de mi cordura, será vivir para ver una edición española de esta serie. Visto eso podría reunirme con mi alma en cualquier nightclub de carretera.
Allí ya podríamos hablar a calzón quitado sobre el personaje, su singular constitución, el proceso de divinización a manos del chamán Uiraçu, etc..
Yo soltaría eso de que con este álbum se completa un primer recorrido de la rueda sulfúrica que nos ha llevado a descubrir que el profesor Zarkan no es un dios ni un príncipe tenebroso. Aunque como la maquinaria suicida y contrahecha dispuesta entre la luz y las tinieblas fantasea a llevar la iniciativa en el juego dualidades por el que, pese a todo, no se da una identidad absoluta con el bien o el mal. Siempre el inevitable deseo y su profecía.
La esperanza escatológica del sacerdote por revivir la consumación de los tiempos y a su último emisario puede ser o no real. El deseo y la profecía de unidad no pasan por sus manos, en cualquier caso. 

 http://www.maisquadrinhos.com.br/


domingo, 27 de septiembre de 2015

"Quando arribo a casa..." Diccionario terminológico de la historieta



Pantuflas, batín, regaliz y butaca.
Y, como poco, quince minutos al día los paso así de divertidamente haciendo brazo con el Dicionario terminológico de la historieta a la rebusca de palabros. Para babear con unos, como liánhuánhuá y pepín, o siniestrarse con otros, por lo general, términos arrastrados aún hoy en medio de las risas de toda aquella cultura pasada y remota que fue la literatura dibujada. Aunque precisamente por ser diccionario el Diccionario terminológico  de la historieta no pueda permitirse reírse de ellas.
Hay días para todo con un dicionario en las manos, y en manos velludas de un ecce mono aficionado encontrar (pág. 71) coffee-table book (1) puede dar oportunidad a delirantes búsquedas de tebeos cocinados al asiento de urinarios públicos, libros de historietas para mancos que podrían llamarse... No, parece que no existe nada parecido, por lo menos ninguna definición vocacional sobre esos productos. Aunque a veces dejo castigado en la cama a ese niño que buscaba picha-pene-pilila en su minidiccionario Vox ilustrado de segundo de E.G.B. diciéndole aquello de "En ocasiones me hago el muerto". Es entonces cuando de verdad me pierdo buscando la cartela, el cartucho y la didascalia, persigo rápidamente sus entradas en el diccionario: miro la definición de cada una así de reojo, y, ayudándome del limpio marcapáginas que regalan con cada ejemplar, revuelvo entre las distintas acepciones que muchas veces le hemos otorgado equivocadamente a algunas de estas palabras. ¡Qué escalofrío descubrir que alguien encerró un gato negro tras esa pared!
Y no, no habrán poliésters (2). El diccionario hay que pagarlo. Menos yo, que soy afiliado mutualista sustanciero de esa la Asociación Cultural Tebeosfera y me lo mandaron gratis. Por santo, por guapo y por... por ser socio y cumplir con el pago de la cuota anual, para que decir otra cosa cuando se trata de un diccionario. Un libro como neutro (o científico) con el que sería abominable identificarse del modo en que a veces los lectores aficionados a la hierba del cOmic hacemos con un tal crítico, tal divulgador o tanto comentarista, incluso con una teoría, una moda, una forma de ver las cosas y así. Sin que la pobre moda ni los pobres críticos seguramente nos lo pidieran. Un diccionario es para gastarlo útilmente. La diversión llega sólo después de lacrarse a toses y mocos con las relaciones entre los términos a la vez que se accede al conocimiento de su coexistencia en distintos campos relativos a la producción y creación de historietas donde pueden ser empleados con diferentes sentidos, en ocasiones más estrictos o acotados, aunque otras veces más vulgares, pero en definitiva superpuestos de un modo tormentoso que necesita de cierta clarificación para conseguir asegurar su correcta identificación y uso. Como muestra el Diccionario terminológico de la historieta.
Hasta ahora yo me he dedicado a rumiar palabras como monografía, género, formato, paginación, foliación, y como cien más de las que tienen una importancia básica para la catalogación del querido ungüento ojigráfico. Ya sobre el perfume y los aromas han caído otras como plana y plancha, al parecer la segunda tiene más peso, y la primera ni se puede pesar. Consulte cada uno su ejemplar de este diccionario.



Distribuidas ordinariamente según el A, B, C de cualquier diccionario, con la primera y última entrada en la esquina superior de las páginas pares e impares, como no podía ser de otra manera en un diccionario sobre el medio historietístico se han seleccionado series de imágenes tomadas de entre lo mejor que han dibujado los mejores mediante las que ilustrar algunos de los conceptos. De ese modo una famosísima secuencia de la historieta Master race de B. Krigstein (pág. 294) ilustra políptico (3); otra muestra perteneciente al Nick Fury, agent of SHIELD de Jim Steranko (pág. 353) hace lo propio con spread page (4); Private eye, de Brian K. Vauhgham y Marcos Martín, con onomatopeya; Bill Watterson y Calvin and Hobbes para montaje rítmico. Y muchísimas más. Como ya dije, los muy adictos gozarán acuartelándose bajo las líneas isoglosas de la jerga comiquera actual y pasada de acudir a las entradas para cuadernillo y cuaderno, comic book y cómic y comix, tebeo y novela gráfica. Que para nuevos primates recién llegados al banal consumo podrán no ser especialmente emocionantes, pero para el eréctil ecce mono historietensis constituyen una revolución brusca y dialectal de lo más cachondona. Aunque, ya lo advertí también, un diccionario no esté en este mundo para eso: estos mamotretos eméritos esenciales no orientan el pensamiento, sino que a partir del cotejo de los conceptos que han sido de uso nos auxilian marcando la dirección de sus imbricaciones en determinados puntos más o menos estables a la vez que señalan incluso sus contradicciones. Yo, como buen españoleto amante desaprendedor de la madre lengua franca del universo, las cosas del inglés, gozo de forma suicida con todas las palabras que hemos heredado de los indios de los USA no siempre de forma totalmente justificada. Más allá de etiquetas editoriales como ómnibus o el integral francés, que los editores hacen muy bien en utilizar abaneándolas como pañuelos de seda ante el público consumidor, me han interesado otras como merchandising, al haber estado utilizando durante toda la vida mercadeo por ser incapaz de escribir "Sieinkevísch" de forma correcta. Me dejo el flashback, que a estas alturas debería acentuarse.
Los usos que en privado se le den a este el diccionario de la ACyT Ediciones pueden ser más o menos inconfesables. Supongo yo que una de las formas de rentabilidad más inmediata será echarle el anzuelo a las entradas (incontables ellas) que refieren el lenguaje de la historieta, y, de un modo particular, las técnicas artísticas empleadas por los creadores, los términos técnicos relativos a la edición y los conceptos narrativos. Yo recomiento su compra y su abuso generalizado, sobre todo a los comunicadores y a todos aquellos que aman el género (5).

Por aquí carretera a la ficha técnica del glosarium de la historietitis, e intrucciones para su compra:

http://www.tebeosfera.com/documentos/entregas/diccionario_terminologico_de_la_historieta_acyt_2015.html

http://www.tebeosfera.com/ediciones/

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

1 Coffee-table book

Expresión aplicada a libros de grandes dimensiones y diseño exquisito en los que se plantea la edición como un fin en sí misma
Esta expresión metafórica inglesa alusiva a un impreso de gran tamaño, en realidad sirve para distinguir ediciones de cómics en las que tanta importancia tiene la forma (la cuidada presentación y la calidad de edición) como el contenido, como ejemplifica la colección ACME NOVELTY LIBRARY.

2  Poliésters

Bueno, vale, puede que yo sea el único que dice poliésters en vez de spoilers. Pero casi cuela, ¿o no?

 3 Políptico

Composición dibujada en la que se repite un mismo motivo varias veces con intención de generar una sensación de ubicuidad, de aglomeración (de recuerdos, por ejemplo) o de ralentí en el relato historietístico.

4 Spread page

En inglés, despliegue de dos páginas consecutivas que actúan narrativamente como una sola, porque en ese espacio se reparte la acción desarrollada en una o varias secuencias o viñetas.
Se trata de un tipo de desglose que sirve para acentuar el dramatismo de una acción o para mostrar una panorámica o un gran plano general si así lo exige el guión. Por no ser tan habitual en la industria europea de historietas, no suele utilizarse el término en español, ni siquiera su traducción: página desplegable o doble página.
Este anglicismo escrito spread-page se usa como adjetivo.

5 Género

Algún día tengo que ponerme a quemar papeleras, o algo. Los amantes del género... ¡¡¡el género!!! 

martes, 22 de septiembre de 2015

No sin mi Churro: Y tú tampoco sin uno.


Casi como churros, ya por su cuarto número (y asomando el quinto este mismo mes), la revista El churro ilustrado ha sido lo mejor del actual curso tebeístico para mí. Series como Las aventuras de España o El alcalde Vicente, los diablos de Fritz y las caricaturas de Monsalvett, han hecho del 2015 un año más tacañón que tacaño.

Verdaderos pícaros, astutos sátiros, José Orcajo, Pepe Macías, Fritz y Luis Conde Martín se armaron con espumaderas y aceite y azucar bastante como para dar a la churrera de Panini España una revista satírica de periodicidad bimestral más parecida a una porra por sus crujientes sesenta y cuatro páginas rellenas con un poco de todo lo bueno que es capaz de dar el humor impreso: chistes gráficos, tiras e historietas, ilustraciones cómicas, caricaturas, cuentos humorísticos, jocosas noticias ficticias y artículos de humor. De humor, en general, diría uno, "dentro de lo que cabe". Así, el político, el chorizo, el curita y el borbón, pero también todos los otros actores que en sociedad hacen la región churrera española en esa balsa de aceite que es el mundo con sus buñuelos extranjeros, son volteados por los colaboradores de la revista, y, luego, también a palos por los lectores que tenemos el gusto de comprarla y leerla cada dos meses.
Cual publicación exquisita de sartén que se sirve en quioscos, aunque no únicamente, pues hay quien la ha visto en algunas librerías para la fritura historietil, se entrega enlomada y encolada con destaque en portada para un tema o asunto, y a modo de título en el lomo para cada número, que pasa por ser motivo de un dossier de unas 14 a 20 páginas de extensión en el que colaboran los principales autores de El churro. Si bien la presentación de esta publicación corre a cargo de su propia mascota, un churro o porra al que se ha visto tomar el sol en la playa y un chocolate caliente en la barra de algún bar, protagonista asimismo del chiste que realizan Pepe Macías y Francisco para la segunda de cubiertas en cada número junto al sumario de contenidos. Al que sigue en su primera página un editorial firmado por el Churrero Mayor (¿quién sabe quién?) más un chiste de Fritz. Secciones fijas como la del dibujante Sir Cámara o el humorista cubano Martirena, tituladas Abre fácil y desde Cuba con humor, respectivamente, suelen preceder a este dossier principal, pero el cortado churrero de las distintas secciones y la estructura y presentación de la revista resultan fácilmente reconocibles de un número al siguiente, de forma que el lector puede encontrar primero, de desearlo así, aquel apartado que más le interese y prefiera buscar y leer antes que ningún otro. Al igual que las cabeceras de las series de historieta o las ilustraciones distintivas y logotipos para las secciones textuales, una de ellas, mi favorita, la ilustración de Alberto Albarrán que acompaña el título de la sección "A MÍ me suena" donde vierte sus ácidos artículos de opinante comentarista Carlos Tena: nada más que un ingenioso carro blindado azul cuya torreta ha sido sustituida por una trompeta. Esta identificación cobra mayor importancia en todas aquellas páginas que conforman el dossier, bien con artículos, bien con historietas o composiciones de humor gráfico, como chistes de doble viñeta, fotocomposiones, etc., siempre encabezadas en la esquina superior derecha o izquierda, según su ubicación en página par o impar, por una banda o canto diagonal en forma de nimbo que encierra sobrepuesto el título temático del dossier. Una esmerada labor la del diseño de las páginas interiores que destaca (creo yo) por su sencillez, sin vueltas, gracias a la que tras cuatro números sólo ha sido preciso llevar a cabo algunos pequeñas modificaciones en el diseño de ciertos apartados, retoques mínimos como pueden ser el cambio de la ilustración editorial que encabeza dos de las tres páginas correspondientes a la sección Se nos quedaba en el tintero. O el añadido de la tilde del título de la sección de humor gráfico con los chistes de la dupla Macías y Monsalvett Onanismos Meníngeos, olvidada en sus primeras entregas.
Únicamente el logotipo de "Cara y Cruz", sección con impunes artículos humorísticos de Juan José Tellez, llegó a confundirme debido al tamaño minúsculo hasta el exceso de una conjunción cuya presencia no descubrí hasta el número de mayo. Siendo mi cabecera favorita la de la serie "Las aventuras de España", aunque sólo un pasito por delante de los logotipos de las secciones "Madrigal es colosal" y "El extraño periplo del viajero Lucas de Andrade".   
Pero el cristal que más elogios y mayores opiniones ha descerrajado sobre la publicación es el de las secciones sobre humor gráfico. Aquellas en las que se entrevista a algún dibujante o simplemente se recuerda su trayectoria e importancia, hasta ahora a cargo siempre de los churreros José Orcajo y Luis Conde Martín. A las que se sumó para el número de Julio la suerte de la reseña de publicaciones teóricas: Manuel Barrero sobre el libro de Antonio Laguna Platero CARCELLER El éxito trágico del editor de LA TRACA (El Nadir), y el único y capital Diccionario terminológico de la historieta (ACyT Ediciones), de Manuel Barrero. Bautizados como minidossieres y con el común destaque en portada se ubican en la parte central de la revista, con un texto más o menos extenso a modo de presentación del autor al que sigue una pequeña entrevista. Son los minidossieres, seguramente, lo que muchos lectores ojeen primero al comprar su Churro, cuatro páginas centrales ilustradas mediante muestras de las obras y libros del autor al que se dedican. Si bien de un modo general cada entrega puede diferenciarse de un número a otro en atención a lo extenso de la trayectoria del dibujante o a su actualidad, así, por ejemplo, para el número dos (correspondiente a mayo de 2015) el minidossier consistió simplemente en una entrevista al dibujante Miguel Brieva con motivo de la publicación de su tebeo Lo que me está pasando (Reservoir Books), más una columna vertical en su tercera y última página dedicada a perfilar de forma escueta la biografía de este autor a la vez que se presentaba su tebeografía particular. En el número uno, con Máximo, y ante la imposibilidad de entrevistar al humorista por su fallecimiento justo el año anterior, Luis Conde entregaba el artículo titulado "Máximo y yo" que complementaría a la presentación de José Orcajo "El humorista áulico". A Vázquez de Sola y Forges se dedicó esta sección en los números cero y tres, respectivamente, mostrando la que tal vez constituya la composición más habitual para los minidossieres, con presentación y entrevista, aunque el dedicado a Forges no incluyese una caricatura del autor dibujada por Orcajo como las que encabezaban los minidossieres de Vázquez de Sola y Máximo. La caída de los churros futuros nos dirá si al igual que Miguel Brieva los próximos dibujantes en activo que sean entrevistados con el pretexto de la salida de alguna obra, tebeo, reedición, libro recopilatorio o antología, se ocuparán también de ilustrar la portada correspondiente a ese número.
La segunda sección dedicada a la historia del humor gráfico y el reconocimiento de sus autores es la titulada El olimpillo de los humoristas... gráficos servida por el "amanuense del humor gráfico español" Luis Conde Martín. Por la que han marchado Perich, Oski y Olmo, en este orden y para los número uno, dos y tres, siendo presentada tras el número cero bajo el siguiente preámbulo e intenciones:

"Proponemos esta sección hagiográfica sobre los creadores del humor gráfico español y acaso iberoamericano, por los constantes intercambios en publicaciones de ambos lados del Atlántico, en un afán de evocar autores extraviados en la memoria colectiva y que merecen figurar aquí, como relevantes y referentes inolvidables."

Están para mojar y no necesitan ni anís:


Las aventuras de España, por Mart.

Serie que hasta hoy ha entregado tres historietas más una tira y dos viñetas de humor gráfico, siempre con página propia, haciendo aparición en los cuatro primeros números de El churro. Por lo que pinta que se tratará de una sección fija de esta publicación, ¡si no la compra el Spielberg!
En Las aventuras de España la protagonista no es otra que esa métrica porción de tierra que con José Mariano Aznar aprendimos a llamar España, ya sin los huevos de las Canarias ni los juanetes Ceuta y Melilla. Que serían feos de dibujar. Pero el mismo mapa que dibujábamos de niños, e igual o más ingenua esta España que aquellos dibujos de las clases de ciencias sociales se presenta ante la urna electoral para votar otra vez (¡otra vez!) al hombre que le pega de guantazos doméstico-nacionales. España vota a Mariano, agresor doméstico, en la historieta publicada en el  Churro de mayo; recibe una propinilla de mamá Merkel en el Churro de marzo; y es salvada por Aguirre Terminator condesa de Bornos y Murillo por el mes de julio.
En enero tuvo que hacer de todo...


Pincha para agrandar el estreno (El churro ilustrado núm. 0).


El alcalde Vicente, por Macías (guión) y Monsalvett (dibujos).

Nos cae encima una serie de historietas con alcalde corrupto, además de "Necesario y contingente", que a base de cohechos se ha hecho con dos páginas por número. Otro que pinta a fijo.
Aunque seguramente la realidad acabe superando a la ficción, pocos ganarán en cara dura y sadismo al Alcalde Vicente. Sólo quienes le votan, si acaso. Ni los guiones ni los dibujos necesitan metáforas visuales, pero es igual de corrosivo que Las aventuras de España.

Alex Romero (guionista, escritor).

Parece que estamos ante un típico caso de carne de redacción, Alex Romero se ocupa del cuerpo principal que en forma de texto conforma el Suplemento cultural y vitamínico así como de otros escritos del mismo estilo y del guión de las tiras para Nuestros amigos los psicópatas.

Nuestros amigos los psicópatas, Alex Romero (guión) y El Bute (dibujos).

Serie de tiras numeradas que se viene publicando desde el número cero a razón de tres por entrega, con las que A. Romero y El Bute enciclopedian los mejores y más irracionalmente escandalosos especímenes que la normalidad española nos entrega en forma de espectáculo cotidiano: Aznar, alguno de los cantantes más conspícuos y cargantes (por Loquillo lo conoceréis), el aglutinante humano para todo lo intelectectual en las mañanas por la tele que llaman Marilo Montero, y el siempre cubano... ¡humano!, Willie Toledo.
Formato horizontal, en color, con tres viñetas por tira. Simples y directas, se sobreviven en el conocimiento de la referencia real y descarnada de los hechos caricaturizados.

Suplemento cultural y vitamínico, (varios).

Aunque empezó contando con dos páginas se redujó a una a partir de su segunda entrega, el cuerpo principal lo compone el texto humorístico de Alex Romero acompañado de una ilustración o algún chiste gráfico de distinta autoría. La sección viene a completarse con una tira de la serie de Mart harte. Excelente y muda, que tendría cabida en cualquier tipo de publicación y está dedicada, por supuesto, al mundo del (h)arte y su divertida falta de sentido.
Colosal A. Romero a la hora de remedar la elección de las lecturas veraniegas, "Cómo elegir un libro para (no) leer este verano", o en sus recensiones en corto de los últimos libros de Fernando Sánchez Dragó y José Bono, La canción de Roldán: crimen y castigo, y Diario de un ministro, así como al resumir la recepción del público de la película de Clint Eastwood El francotirador.

El extraño periplo del viajero Lucas de Andrade, por Macías y Monsalvett.

Otra sección con méritos como para eternizarse en medio de los gozos y aleluyas de este lector. Cuentos hilarantes para la sonrisa servidos epistolarmente a golpe de "sobre y sello" que escribe Pepe Macías para acercar al lector la vida del explorador decimonónico soriano Lucas de Andrade y sus exploraciones y vivencias africanas entre la tribu de los herminios. Ilustra Monsalvett. Cuidada composición de textos e ilustraciones.
Una novedad en cuanto a lo que hoy se suele servir en las publicaciones satíricas. Ojalá se extienda de nuevo esta antañona tradición.

Presentación de la serie (El churro ilustrado núm. 1).



Hasta aquí el anís, vamos ahora con el vasito de agua:

Como extinguir la relación de todo el consumible que me agrada me llevaría a derrochar toneladas de ripios y demasiado tiempo, además de que este es el blog de un lector aficionado y no una catequesis, pasaré a comentar lo poco que se publica en El churro ilustrado que no le va a mí animo ni se acaba de incrustar en mi sesera.
Le tengo cierta tirria al tipo de ilustración cómica de supuesta raíz naifótica que practica aquí Alberto Casado, en su sección Necesitan un abrazo. Que será muy moderno, pero creo que por lo mismo insustancial. Y no llega la mayoría de las veces ni a rozar el larguero del chiste gráfico, a pesar, eso sí, del diseño cuidadito me entretengo con el diminutivo— por el que se simula que las ilustracioncillass forman parte de la paginilla de un blocillo. Colosal. En fin, existe un arsenal de libros de este estilo.
Paciencia y tipex, que paso a tirar los tres siguientes vasos de agua.
Harca puede ser genial cuando se regala con una viñeta aislada y sin recuadro. Por lo común se muestra enorme en la composición de sus ilustraciones a la hora de acompañar algún texto, incluso en las más sencillas. Así que alguien tendría que explicar qué ocurre a veces con su sección, tan pronto ocurrente y capaz de saciar satíricamente la mirada como vuelta ínsipida; sucede en el número dos, ¿era un amago de historieta?
Mejor una página con un único chiste gráfico de Harca que dos dobles y una viñeta o una viñeta y dos dobles de doble chiste con hielo. Yo me mareé con el Harca lo ve así de aquel mes. 
Los Moñigotes de Alex Fito tampoco me entran. Ya he quedado fatal al admitir que algo dibujado por este autor no me gusta, así que puedo pasar sin añadir comentario alguno sobre su sección. ¡Lo he logrado!
Lo del Wyoming, que coló un texto en el Churro número cero. Sin necesitarlo. Porque ya cuenta con una parada en la tele para vender lo que quiera.
Y aunque el hombre esté mayor, como dice siempre para dotar de empaque sus opiniones sobre cualquier cosa que le pregunten, y sea muy simpático, buena persona, ecologista, solidario, pacifista y pelma, sólo tiene un pase como argumentista. Oficio muy limitado dentro del campo de la historieta y el humor gráfico, pero en el que Wyoming y sus batallitas pueden rendir buenos beneficios, tal y como demostró el dibujante Oriol Malet en el tebeo Off the Record (Jot Down Books, 2014) al adaptar a la historieta una de las batallitas del comunicador.
Le reconozco el gancho a Wyoming como caricatura. De hecho, si fuese multimillonario y editor, compraría los derechos sobre su figura dibujada para lanzar un no parar de líneas de tebeos y series de historietas como los que solían publicarse hace la tira con las aventuras de Roy Rogers, Hopalong Cassidy, Rocky Lane. O el famoso Rin-tin-tín, que aunque no llevase pistoleras también disparaba lo suyo de cactus en cactus.

"¡Al menos compra el número de mayo!" (Que fue el 2.)



Sólo me resta recomendar la compra de un Churro de prueba. Uno que de no agradar lo suficiente como para decidirse a seguir la dieta churrera pueda servir como modesta gratificación moral al coleccionista de toda la vida.
Puesto que escoger el número cero sería la opción lógica, sobre todo por la inclusión de un resumen caricatural satírico con lo mejor del año 2014 (crisis borbónicas incluidas), prefiero llamar la atención sobre el número dos. Donde el lector encontrará un poco de Alá, un poco de Esperanza Aguirre, dosis bien medidas de tradición milenaria y taurina, un trozo de lo de Pablo Iglesias, golpes de antidisturbios con escudo y garrote a porrillo, los Rajoys... Incluyendo además el "Tributo churrero e ilustrado a Moncho Alpuente" que se anuncia en la misma portada de mayo.
Nada más y mucho que cuatro páginas dedicadas al escritor y colaborador de este Churro fallecido al poco de iniciar la revista su andadura. A la que cuando menos pudo entregar, junto a algunos otros escritos, la sección titulada FOE Folletín Oficial del Estado que retomó Luis Conde en el numero cuya compra estoy tratando de apadrinar. Sólo moralmente, ¡ojo! Que no soy ninguna Caja de ahorros.
De entre los varios textos y muestras de humor gráfico que le dedican a su compañero la mejor puede ser el artículo de Tonino Guitián, "Rebeldía", que ilustra y refunde Joaquín Aldeguer con su caricatura para ese mismo texto:

Caricatura de Moncho Alpuente por Joaquín Aldeguer (núm. 2).


Pues dicho queda, todos a pasar por la churrería-quiosco del barrio.
No hagáis, en cualquier caso, como este otro tío al que caricaturizó DIMITRI en el número 1 de la revista: